El pasado mes de diciembre el instituto Politécnico San Miguel Arcángel de Chile denegó la matricula de la joven escudándose en que era una mala influencia para sus compañeros y compañeras. El hecho de que Yessenia fuese lesbiana era algo intolerable para los responsables del centro. Así pues aconsejaron al resto de alumnas que evitasen a Yessenia, pues “podría perjudicarles” al tiempo que llamaban por teléfono a casa de la joven para sugerirle que mantuviera relaciones con hombres.
La madre de la adolescente denunció el caso ante el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual chileno (Movilh). Gracias a las presiones de este colectivo, que llevó el caso ante el Ministerio de Educación, la estudiante y su madre, se reunieron el pasado 11 de enero con la directora del instituto, Luz Altamirano, y con el director académico, Juan Carlos Caro, a quien se había sindicado como el responsable de un permanente hostigamiento contra la alumna a razón de su homosexualidad. Al término de la reunión Yessenia era readmitida.
La directora del Movilh, Sofía Velásquez, calificó "como un gran triunfo y una importante señal contra la discriminación la forma como terminó este caso, no sólo porque la alumna fue reincorporada, sino también porque pertenece a un colegio católico". Sin embargo, no todo el daño está enmendado.
Según informa el propio Movilh, Yessenia sufrió una profunda depresión a causa de la discriminación que sintió hasta el extremo de intentar suicidarse. La joven volverá al instituto pero nadie puede borrar su paso por el hospital, la atención psiquiátrica que precisó ni el calvario que vivió en su colegio.